dimarts, 25 de març de 2008

EL POBLAMIENTO EN EL VALLE DE PERPUTXENT EN EL S. XIII

En la estructuración del territorio musulmán de al-Andalus, el primer nivel estaba formado por la alquería. El término alquería, derivado de la palabra árabe “qarya”, se aplicaba a todos los pueblos y aldeas rurales sin ninguna función de tipo militar ni siquiera administrativa y que se agrupaban en comarcas que dependían de alguna ciudad o centro administrativo que desempeñaba el papel de capital de la comarca y a la que, a la vez, le daba nombre.


La alquería generalmente estaba formada por pequeñas agrupaciones de casas en las que vivían algunas decenas de familias campesinas, que debían ser libres y propietarias de las tierras que cultivaban. Además, tenían la particularidad de que en la gran mayoría de ellas, sus habitantes compartían un parentesco de tipo agnaticio, que viene avalado por el gran número de topónimos gentilicios en “Beni” (con el significado de “los hijos de”) que hay a lo largo de toda la geografía, y no sólo en la valenciana, que deja patente la descendencia de todos los vecinos de un antepasado común o su derivación de un mismo clan o tribu.
A su vez, las alquerías estaban agrupadas en zonas que dependían de alguna villa o castillo (“hisn” en árabe; “castrum” en latín); es decir, el territorio se organizaba en la época musulmana en la asociación de un castillo con las alquerías de su término, y esto constituía la célula básica de la vida social y política en al-Andalus. Por norma general, cada término castral (de castrum, castillo) formaba un distrito pequeño, delimitado en la mayoría de veces, por la estructura del terreno (en el caso de Perputxent era un valle), que comprendía el castillo y varias alquerías. A este conjunto de alquerías y castillo las fuentes cristianas le dan el nombre de "aljama”, que deriva del término árabe “al-yama’a”, palabra con la que se designa una reunión o grupo de hombres y, por tanto, con el significado de consejo, haciendo referencia al consejo de viejos y notables que dirigían estas pequeñas comunidades rurales.

El castillo aparece como el centro que estructuraba el territorio ocupado por cada aljama. Castillo y término llevaban un mismo nombre, que generalmente es un topónimo preárabe (como en nuestro caso, donde Perputxent, posiblemente, tenga una etimología de origen latino). Todo esto nos hace pensar que estas unidades castrales se constituyeron en una fecha muy antigua, casi con total seguridad, antes de la arabización de estas regiones.

Cuando hablamos de castillos en época musulmana, hay que desechar la idea que todos nosotros tenemos en nuestra mente de una fortaleza de tipo feudal, con sus impresionantes murallas y torres, motivados, tal vez, porque los restos de los grandes castillos musulmanes que han subsistido hasta nuestros dias, han sido reacondicionados y ampliados con nuevas dependencias después de la conquista, con la finalidad de poder dar alojamiento al señor cristiano y a sus tropas y servidores. Generalmente, el castillo andalusí era una estructura defensiva que se reducía a un ancho recinto o muralla, que delimitaba una área de refugio lo suficientemente grande (entre 3000 y 6000 metros cuadrados) como para que allí pudiera encontrar refugio toda la población del término, con sus ganados y algunas pertenencias, en caso de peligro. Es por eso, que este gran recinto-refugio lleva el nombre de “albacar”, del árabe “al-baqar” que significa “los bueyes”, y que sin duda hay que relacionar con la función de refugio que proporcionaba.

Es muy probable que el hisn de Perputxent no tuviera ninguna función administrativa ni fiscal y ni tan siquiera militar hasta que comenzara la guerra con la sublevación del caudillo de Alcalá, al-Azraq. Su función se limitaría, quizás, a permanecer como posición de reserva o de retirada, sin que tuviera una guarnición permanente de hombres, excepto en momentos de peligro. Dos datos que podrían corroborar esta hipótesis son, en primer lugar la ausencia de restos de habitaciones de época musulmana en el castillo, lo que confirma que éste sólo estaría formado por una muralla o recinto sin ninguna función de residencia señorial y, en segundo lugar, que el hisn de Perputxent no tenía ningún papel estratégico: el valle del Serpis, una vez pasada L’Orxa, se estrecha y no es nada practicable, de manera que el valle no es ni más ni menos que un verdadero callejón sin salida, lo que nos hace pensar en una función estrictamente social de la fortificación musulmana, pues el castillo no controlaba ni un campo muy extenso ni rico, y ni tan siquiera un paso estratégico para poder constituir una fortaleza de residencia señorial. Por lo tanto, no se puede interpretar más que como un lugar de refugio, muy bien ubicado sobre una colina, con sus propias defensas naturales y no demasiado alejado de las alquerías de su término. Todos estos condicionantes plantean una interesante cuestión a la que de momento no se le puede dar respuesta: ¿el “hisn” de Perputxent fue construido a iniciativas de la modesta comunidad rural del valle o, por el contrario, fue el resultado de una decisión política tomada por el poder central?

Este particular microcosmos que era el término castral, a su vez, formaba parte de una entidad superior como era el “amal” o capital comarcal, que tenía jurisdicción administrativa, pero también militar, sobre las alquerías y castillos que de ella dependían. A su vez, esta comarca o amal permanecía bajo el control de una unidad político-administrativa que aún estaba por encima de ella: la metrópolis o ciudad capitalina.
En el actual territorio valenciano había cuatro ciudades que gozaban de esa categoría por el hecho de ser capitales de verdaderos reinos independentes: Valencia, Játiva, Denia y Murcia. Sabemos que el reino o taifa de Denia contaba con varias comarcas o amals, de las que se conocen algunas, como Bairén (castillo y villa situados a la salida de Gandía en dirección a Valencia), Cocentaina y una tercera denominada Batruxa o Pedrosa, que todavía no ha sido identificada, pero que tenía conexiones con la familia musulmana de los Banu Gatil, que a su vez estarían relacionados con la fortaleza del Benicadell, motivo por el cual algunos historiadores suelen situar esta amal en los alrededores de esta montaña, en su lado norte y cerca de Játiva.
Por otra parte, hay referencias a la existencia de otra amal por la zona de Gallinera del que se desconoce su nombre y, por lo tanto, su verdadera situación, pero si que se podría asegurar que el Valle de Perputxent y Beniarrés, cuando pertenecía al castillo y término de Planes, se encontraban bajo su jurisdicción. Con todo esto, podríamos lanzar una hipótesis y dejarla en el aire porque a dia de hoy no puede tener una respuesta concreta: ¿Se podría identificar esta desconocida Batruxa o Pedrosa con la actual población de Alpatró? ¿No sería más lógico situar este amal dependiente de Denia en este lugar, bastante importante por su situación estratégica, que no situarlo cerca de Játiva, dentro del marco de infuencia de otro reino o taifa?

A comienzos del siglo XIII, el Valle de Perputxent estaba integrado por cuatro núcleos de población o alquerías que son, ordenadas de norte a sur y, casi por su importancia demográfica, los siguientes: L’Orxa, Canèssia, Benillup y Benitàriq, más conocida hoy día como Benitàixer. Los documentos del siglo XIII nombran otros topónimos pertenecientes al término de Perputxent, en los que algunos historiadores han querido ver otras tantas localidades habitadas en época musulmana, pero que habrían sido despobladas ya antes de la llegada de los cristianos, motivo por el que su emplazamiento es totalmente desconocido a fecha de hoy y los datos que tenemos de ellas son muy escuetos. Son por orden alfabético las siguientes: Almarayén, Almizquitella y Benicazis. Frente a esta opinión, nosotros (siguiendo investigaciones de otros historiadores) mantenemos otra y trataremos de razonarla a continuación.
Al morir, en las postrimerías del año 1271 el señor de Perputxent Gil Garcés de Azagra, sus albaceas, siguiendo las disposiciones testamentarias, sacaron a subasta pública el mencionado valle, siendo adquirido en 1273 por el mejor postor, el ciudadano de Valencia Ramón de Riusec. Pero antes de que éste tomara posesión del mismo, el rey Jaime I ordenó al alcaide del castillo de Benicadell, Joan de Montsó, que estableciera los lindes del término y especialmente los referentes a los de Rugat. Después de escuchar los testimonios de los moros más viejos (los únicos que podían saber la situación de las fronteras municipales antes de la arribada de los cristianos) de las poblaciones de Rugat, Aielo y Perputxent, todos ellos coincidieron en sus manifestaciones según las cuales, el linde de nuestro valle con Rugat era la carena y, por tanto, Ramón de Riusec podía tomar posesión de todo el territorio en el que las aguas bajaban de loco predicto de Almarayen versus Perpunxen (“desde el ya citado lugar de Almarayén hacia Perputxent”). Por la ubicación del lugar de Almarayén, creemos que se podría identificar con la fortificación de la Barcella, que por aquella época ya permanecía abandonada y que, por lo tanto, no haría referencia a una alquería o núcleo de población, sino más bien a un lugar con una finalidad militar (más de vigía que de defensa, quizás), habitada únicamente en momentos puntuales y que por dicho motivo no habría que incluirla, puesto que no lo fue, como una alquería del Valle de Perputxent.

En cuanto a los otros dos topónimos, Almizquitella aparece en la documentación el 8 de noviembre de 1285, cuando Arnau de Romani señor en este momento del Valle de Perputxent, otorga carta de población a los musulmanes que viven en las alquerías de L’Orxa y Canèssia, mediante un documento redactado en Cocentaina. Entre las condiciones que impone el citado señor del valle a sus pobladores sarracenos, una de ellas hace referencia a que retiene para sí mismo y para el sostenimiento del castillo la dehesa que se extiende ex primo barrancho de Handech Alxerqui, de Alquinencia, usque ad portallum de Almizquitella, et prout affrontatur in rivo, et in monte (“desde el primer barranco de Handech Alxerqui, de Canèssia, hasta el portal de Almizquitella, y que está comprendida entre el rio y el monte”). Creemos que el topónimo Almizquitella, que en realidad quiere decir “mezquita pequeña”, no es nada más que eso, una pequeña mezquita o mejor dicho, un oratorio rural al que tan aficionados eran los musulmanes, a donde acudirían los fieles en peregrinación en fechas determinadas y que al mismo tiempo, era un lugar de referencia donde los campesinos que se encontraban trabajando en el campo, pudieran cumplir con sus obligaciones religiosas, tal como establecía El Corán.
Por lo que se refiere a Benicazis, este topónimo aparece en un documento fechado en Gandía el día 21 de julio del año 1286, en el que María, viuda de Guillem Sabater, y su hijo Joan Sabater venden la casa y las tierras que tienen en Benillup y Benicazis, al ya citado Arnau de Romaní. Creemos que este Benicazis no es ni más ni menos que el mismo Benitàriq. Esta más que probable identificación de ambos topónimos, se puede fundamentar en una mala lectura de la “t” por la “c”, bastante frecuente en la letra gótica o quizás, y sería otra explicación aunque menos convincente que la anterior, el cambio de pobladores después de la huída de los cristianos podría explicar la transformación toponímica.

Así pués, una vez desechados estos topónimos como núcleos de población del valle, nos quedarían las cuatro alquerías clásicas que ya hemos nombrado anteriormente. Una característica común a estas cuatro alquerías es que todas ellas dependían básicamente del riego para su economía, como lo demuestra su emplazamiento en el mismo borde del rio (con la única excepción de Canèssia, pero que se encuentra muy cerca de él), en un segmento del Serpis donde las aportaciones aluviales han permitido que tenga un trazado suave, facilitando así que el hombre mediante rudimentarios azudes, pueda desviar las aguas y aprovecharse de ellas con el fin de aumentar la superficie destinada a regadío.
La explotación de estos regadíos debe remontarse a época precristiana (probablemente desde el siglo II antes de Cristo), con el asentamiento ibérico de Canèssia y continuando después en época romana. También es muy probable que L’Orxa fuera un asentamiento de origen preárabe. Según las noticias que tenemos, su nombre aparece en la historia en un documento datado el 23 de junio de 1240, cuando el obispo de Valencia fija los límites meridionales de su diócesis desde el puerto de Biar hasta Alchala sub Yorca (“Alcalà que está al sur de L’Orxa”) y, desde aquí hasta el mar, incluyendo la ciudad de Alicante. Realmente, el obispado hacía con este documento una declaración de principios muy ambiciosa, en primer lugar porque era un territorio más vasto del que la diócesis llegaría nunca a poseer y, en segundo lugar, porque en estas fechas aún no habían llegado a estos parajes las conquistas cristianas, que realmente no se produjeron hasta cinco años más tarde.

Hay varias hipótesis sobre la etimología del nombre de L’Orxa, cuestión en la que no profundizaremos aquí, pero si que ofreceremos una a modo de ejemplo, según la cual derivaría de la palabra latina /hortula/ que es un diminutivo de /horta/, dando así el sustantivo ORXA (ORCHA en castellano), al que se habría asimilado el artículo árabe. Esta etimología de origen latino ayudaría a explicar no sólo el origen preárabe del sistema de riego del valle, sino también la supervivencia de un topónimo así mismo latino como es el de Perputxent.

L'Orxa está situada en el margen derecho del rio Serpis y en el mismo borde de la superficie destinada al riego, allí donde se termina el valle y el rio comienza a encajarse en un abrupto estrecho, que no abandonará hasta Villalonga. Como ya hemos comentado antes, es la mayor de las cuatro alquerías que el valle posee en estos momentos. Los primeros datos sobre su población no los tenemos hasta 1316, cuando Frey Martí Peris d’Oros, Castellán de Amposta de la Orden del Hospital, concede nuevas condiciones de poblamiento a los musulmanes del Valle de Perputxent. En este documento, redactado en el mismo valle, se nombra uno por uno a todos los cabezas de familia, con lo que evidentemente podemos conocer que en esta época había un total de 24 familias mudéjares habitando la alquería de L’Orxa, pero es casi seguro que anteriomente, en las postrimerías del siglo XIII, su población había sido más numerosa, como ya veremos a continuación cuando hablemos de Canèssia.

Canèssia se encuentra en la parte izquierda del rio, en una elevación del terreno, claramente fuera de los terrenos de huerta que aprovechan los últimos meandros del rio (conocidos popularmente como “Les Voltes”). La etimología de su nombre es de procedencia árabe, derivado de “al-kanisa” que quiere decir iglesia cristiana. Tiene su origen en que en el momento de su fundación, los musulmanes encontraron ruinas y restos de edificaciones de tiempos anteriores, concretamente pertenecientes a la época íbero-romana. Naturalmente los nuevos pobladores no conocían la cultura a la que pertenecían estas ruinas y, en su desconocimiento, las atribuyeron a antiguas iglesias cristianas. Sin embargo hay que aclarar que este yacimiento ibérico fue ocupado entre el siglo II a. C. y el siglo II d. C., a partir del cual el asentamiento íbero-romano fue abandonado, desapareciendo antes de la difusión del cristianismo, motivo por el que debe descartarse con total rotundidad, que los restos que encontraron los nuevos habitantes islámicos hubieran pertenecido nunca a antiguas iglesias cristianas.

El nombre de Canèssia (aparece escrito también como Alcanicia, Alquenecia y Alquinencia) está bastante difundido en la geografía valenciana. Por citar sólo dos ejemplos cercanos, tenemos una en Alcira y otra bastante más cerca, concretamente en Cocentaina.

Esta alquería aparece por primera vez en un documento en el año 1285. Se trata de la carta puebla de la que ya hemos tratado al referirnos a Almizquitella. El documento se redacta en Cocentaina el dia 8 de noviembre y en él Arnau de Romaní establece las condiciones de poblamiento de los habitantes musulmanes de L’Orxa y Canèssia que están establecidos en las 58 heredades que hay en estas dos alquerías. Además, como se indica en el documento, esta división no se ha llevado a cabo en ese preciso momento, sino que se remonta a los tiempos del primer señor cristiano de Perputxent Gil Garcés de Azagra, muerto a finales del año 1271.

En la carta puebla del año 1316, Canèssia contaba con 12 familias, lo que sumado a las 24 con que contaba L’Orxa en este mismo año, dan un total de 36, quedándose un poco lejos de las 58 familias con que contaban 30 años antes, en 1285. Hay, pues, un descenso de población en estas dos alquerías que podría explicarse por una huida de pobladores musulmanes, presionados por el avance cristiano y que se exiliarían hacia el sur, concretamente a Andalucía, o bien, otra explicación nos la podría proporcionar el hecho de que al abandonar los pobladores cristianos la alquería de Benillup, habitantes de L’Orxa y Canèssia se desplazaran a aquélla, con el fin de repoblarla, atraídos por el ofrecimiento de más y mejores tierras.

Benillup es la única de las cuatro alquerías que está situada en el mismo centro de la huerta, en la orilla izquierda del rio. Su etimología se remonta a los “Banu Lup”, seguramente una familia de origen cristiano (los López o Llop, en su versión valenciana), que se convertiría al Islam y que estuvo bastante extendida por esta zona: Recordemos la cercana población del mismo nombre, Benillup de Fenollar (la nuestra, para diferenciarla, se conoce como Benillup de Canèssia), así como Benilloba y Vinalopó, todos ellos topónimos con un orígen común.

Los primeros pobladores cristianos que se instalan en el Valle de Perputxent, tras su conquista por el rey Jaime I, fueron Martí de Picassent y otros 18 compañeros que reciben una donación de tierras el dia 12 de Mayo de 1248. Si esta repoblación realmente tuvo lugar y fue efectiva, cosa que algunos historiadores ponen en duda, se cree que estos primeros cristianos se instalarían en Benillup.

Benillup aparece en la documentación a principios de la década de los años 1280, estando siempre habitada por pobladores cristianos o al menos, siendo los dueños legales de las tierras. Sin embargo, éstos, a partir de 1286, van vendiendo sus heredades de tal manera que en la carta de población del año 1316, ya no hay rastro de su presencia y las 19 familias que allí viven son todas exclusivamente musulmanas.

Está enclavada en la orilla derecha del Serpis, en las mismas laderas del valle y entre las terrazas formadas por los bancales de secano, lo que condicionó el desarrollo del propio recinto urbano. Ya hemos comentado anteriormente, que aparece en la documentación en la repetidament Benitàriq o Benitàixer es sin duda alguna, la más pequeña e mencionada carta puebla de 1286, bajo el nombre de Benicazis. En la también comentada carta puebla del año 1316, se especifica que contaba sólamente con seis familias, entre 25 y 30 habitantes, lo cual nos da una idea de la pequeñez de esta alquería, que podría deberse a la escasez de tierras con las que poder atraer a nuevos habitantes. Efectivamente, el cauce del rio y la ladera este del valle constriñen el espacio necesario para asegurar la supervivencia del poblado. Su situación a la salida de la estrecha garganta que ocupa la actual presa del pantano, predetermina la existencia de una minúscula huerta, la de “Els Plans”, muy inestable a causa de los continuos cambios del curso fluvial, a expensas de las crecidas de las aguas, en una época más lluviosa que la actual y sin que el actual embalse pudiera ejercer su función reguladora del caudal del rio. Por otra parte, la ladera derecha del valle recorta considerablemente la superficie de las tierras de secano, reducidas a pequeñas y alargadas terrazas abancaladas. Todos estos factores limitaron la expansión de esta alquería, con lo que no resulta extraño que fuera, con diferencia, la más pequeña de todas, además del hecho de que fuera abandonada muy pronto, lo que ocurre ya en el siglo XV.

Estas son las cuatro poblaciones que originalmente, en época musulmana, formaban el Valle de Perputxent y a las que, con el tiempo, ya en época mudéjar, se les unirá la población de Beniarrés .

La alquería de Beniarrés inicialmente, no formaba parte ni por su historia ni por su geografía del antiguo Valle de Perputxent: Efectivamente, el valle se extiende desde el estrecho donde está ubicada la actual presa del pantano, hasta pasada L’Orxa, cuando el rio vuelve a encajonarse entre las últimas estribaciones de la Sierra de Benicadell y las primeras de la Safor. Beniarrés, al contrario que las otras cuatro alquerías, está totalmente orientada hacia la agricultura de secano: su propia situación en un plano a mayor altitud que el nivel del rio a su paso por el término, no sólo corrobora esta orientación hacia el secano, sino también evidencia su exclusión geográfica del valle. El hecho de que no perteneciera desde el punto de vista histórico, trataremos de explicarlo a continuación.

La alquería de Beniarrés aparece en la documentación escrita en el año 1259. Estando el rey Jaime I en la actual ciudad francesa de Montpellier (que en esta época pertenecía al propio rey, el cual la había recibido en herencia de su madre María, señora de Montpellier), recibe un escrito por el que Almudino, moro converso que en 1258, tras la derrota de al-Azraq, había sido nombrado por el rey alcaide del castillo de Planes, se quejaba de que Ponç Guillem de Vilafranca, señor de Travadell, se había apoderado a la fuerza de la alquería de Beniarrés. Todo este litigio era debido a que Almudino, viéndose en dificultades económicas, había solicitado y obtenido un préstamo del señor de Travadell, poniendo como garantía de devolución del préstamo una de las alquerías dependientes del castillo de Planes, concretamente la alquería de Beniarrés. Llegado el cumplimiento del plazo para la devolución del préstamo y como no pudiera hacerlo efectivo, Ponç Guillem se apoderó de la citada población sin esperar la sentencia de los tribunales.

El dia 5 de abril de 1259, el rey, desde la citada ciudad, remite un documento por el que ordena a Ponç Guillem de Vilafranca que devuelva a Almudino la alquería de Benafarrez hasta que los tribunales de justicia resuelvan el caso. Desconocemos el contenido de la sentencia respecto a este caso, pero sin duda alguna que debió de dar la razón a Ponç Guillem, puesto que a partir de este momento, la alquería de Beniarrés aparece asociada al señorío de Travadell, a pesar de que no hay una continuidad territorial entre ambos. El castillo de Travadell está enclavado en el paraje denominado “Morro del Salt”, un escarpado cerro contiguo a la población de Billeneta y cuya posesión más cercana a Beniarrés era el término de Benimarfull.
Ese mismo año, Jaime I ante el temor de nuevas insurreciones musulmanas (recordemos que la primera rebelión de al-Azraq que se había iniciado en el año 1247, no terminó hasta 1258, es decir un año antes de los hechos que narramos), decidió que todos los castillos de esta zona más peligrosa por estar situada junto a los dominios de al-Azraq, que eran el centro neurálgico de la revuelta musulmana, pasaran a estar bajo el control directo de la corona. Con este motivo intercambió con Ponç Guillem de Vilafranca el castillo de Travadell, junto con todas sus poblaciones, por el de Gartx, que estaba situado en el valle del Xaló. Con este acto, Beniarrés pasaba del señorío al realengo.


El dia 26 de agosto de 1272, en la ciudad de Montpellier, el monarca hacía testamento por el que, entre otras disposiciones, legaba a su tercera esposa (aunque en realidad nunca llegó a casarse con ella) Doña Teresa Gil de Vidaura y a los dos hijos habidos de ella, Don Pedro y Don Jaime de Jérica, los castillos de Planes y Travadell con todas sus alquerías.
Escasamente un año más tarde, el ya citado Ramon de Riusec señor de Perputxent y de sus cuatro alquerías de las que ya hemos hablado anteriormente, llegaba a un acuerdo con Doña Teresa Gil de Vidaura y sus hijos Don Pedro y Don Jaime, mediante el cual éstos le vendían la “alqueriam nostram vocatam Benirraheç” (nuestra alquería llamada Beniarrés), que pertenecía al término y dominio del castillo de Travadell, tal como se indica claramente en el contrato, por la cantidad de 7.000 sueldos.
El documento fue redactado en la ciudad de Valencia por el notario Ramon Maçana, el dia 2 de septiembre de 1273. Ésta es, pues, la fecha que puede darse como la de la incorporación oficial de la alquería de Beniarrés al valle de Perputxent, que de esta manera quedó ya constituido de manera inalterable a lo largo de la historia. Fue pues Ramon de Riusec, el personaje que dió su forma definitiva al valle, a través quizás de una serie de circunstancias casuales, como fueron la compra en subasta en la ciudad de Ontinyent por 70.000 sueldos del valle de Perputxent ,el dia 12 de junio de 1273, y la compra de la alquería de Beniarrés por 7.000 sueldos, menos de tres meses después, concretamente el dia 2 de septiembre del mismo año.
En este documento de compraventa se indica claramente que Beniarrés estaba habitado, aunque no se especifica el número de familias ni tampoco la religión que profesaban. Sin embargo, creemos que sus pobladores debían ser musulmanes, ya que dos años más tarde el pueblo se halla deshabitado. Desconocemos el motivo de este abandono, pero una posible explicación la podría dar la existencia de una torre de defensa. Efectivamente, Beniarrés, como otras muchas poblaciones de al-Andalus, entre ellas la más cercana era la alquería de Almudaina, estaba lo suficientemente alejada del castillo del que dependía jurisdiccionalmente (primeramente Planes, luego Travadell y, por último, Perputxent), como para resultar inviable un desplazamiento a su recinto con la finalidad de buscar un refugio para sus habitantes en momentos de peligro.

Una mayor garantía de la salvaguarda de los habitantes de estas poblaciones, exigía la presencia de estas torres musulmanas que se generalizaron en época almohade (1145-1223), ya que fueron estos musulmanes de origen africano los que llevaron a cabo una política de reforzamiento del Sharq al-Andalus (el levante peninsular español), con la construcción de numerosos castillos y torres para la defensa del territorio sobre todo a raíz de la pérdida de la frontera superior del Ebro, con lo que el territorio valenciano pasó a convertirse en la nueva frontera superior oriental del imperio almohade en la península, ante el avance hacia el sur de las tropas cristianas.

La existencia de una torre condicionaba el tipo de habitantes de la alquería: La población musulmana se veía obligada a desplazarse a poblaciones abiertas, es decir, sin ninguna estructura defensiva ante el temor de que pudieran hacerse fuertes en sus defensas. Esta podría ser la causa de la despoblación musulmana de Beniarrés entre 1273 y 1275.

El dia 25 de abril de 1275, en su casa de Valencia, Ramón de Riusec, otorgaba carta de población para que diez familias cristianas (escasamente medio centenar de personas) repoblasen la alquería de Beniarrés. Éste es el primer dato que conocemos sobre el número de habitantes de la población, con la particularidad de que en estos momentos, Beniarrés era la única alquería del valle habitada por gentes cristianas, situación que se mantuvo durante muchos años. Son estas gentes las que sin duda levantarían la primera iglesia cristiana del valle, la que los documentos denominan parroquia de Perputxent y que debió de ser construida entre 1275 (cuando se otorga la carta puebla a Beniarrés) y 1279, puesto que sabemos que en este último año y en el siguiente, la parroquia contribuye al pago del diezmo eclesiástico en la diócesis de Valencia. Naturalmente esta contribución era mínima, como correspondía a un núcleo de población cristiana muy pequeño y con una economía que apenas si alcanzaba para cubrir las necesidades básicas de una sociedad enclavada en la que entonces era una verdadera tierra de frontera.

Rafael Aura - Llibre de Festes de Beniarres any 2001

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Fantàstic, moltes gràcies al autor per fer-ho públic, ja que es difícil trovar tota esta informació.

Tom Tom Tom ha dit...

Un enorme agradecimiento al Autor o autores de esta pagina, por el esfuerzo, la labor y el trabajo realizado. La documentacion aportada en esta pagina coincide en documentos procedentes de mi familia, parece ser que soy descendiente de Vicente Gilabert Cloquell y Josefa Guerola Moncho, que tuvieron 3 descendientes niños y 3 descendientes niñas, una de estas niñas si pudiera confirmarlo deberia ser mi bisabuela Remedios Gilabert Guerola que procede de Beniarres y nacida aproximadamente en 1875. cuya famila procedente de Remedios Gilabert Guerola se encuentra mayor parte de ella en Lorcha.

Jose Antonio Juan LLorens (Lorcha) jajll1963@gmail.com
Un enorme agradecimiento a los autores.